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La historia de los animales mecánicos de Nantes

Descubre los secretos de las Machines de l’île 

 

Nantes, ubicado a orillas del río Loira, en el oeste de Francia, hace mucho que ha afianzado su posición como bullicioso centro neurálgico tanto de la industria naviera como del arte moderno. Al ser la ciudad natal de Julio Verne, el novelista y poeta francés del siglo XIX, y lugar de inspiración del movimiento surrealista, resulta lógico que este punto de encuentro entre la innovación mecánica y la creativa haya dado lugar a las increíbles Les Machines de l’île.

Las máquinas zoomorfas de Nantes, ubicadas en un astillero abandonado en una de las grandes islas del río, son una espectacular atracción que da vida de forma inédita a criaturas futuristas que caminan y vuelan, presentes tanto en las obras de Verne como en las del artista e inventor Leonardo da Vinci. Cuando los visitantes entran en el parque para ver, experimentar e incluso montarse en estos animales mecánicos, también están explorando una parte del pasado industrial de esta ciudad francesa.

 

Les Machines de l’île

 

Aunque a primera vista pueda parecerlo, Les Machines de l’île no es un parque de atracciones cualquiera. Dentro del Parc des Chantiers, en la île de Nantes, animales mágicos construidos a mano con láminas de metal, madera de álamo, alambres y cables caminan, vuelan y se arrastran, dejando a la vista todos sus componentes funcionales.

La pièce de résistance del proyecto es el Grand Éléphant: una criatura mecánica de 12 metros de altura y 48 toneladas que recorre cada día las calles de la isla, barritando y lanzando chorros de agua a los visitantes curiosos. Las creaciones se han diseñado para ser tocadas, exploradas e incluso montadas: en la parte superior del elefante hay una plataforma con capacidad para 50 personas que pueden dar un paseo de 30 minutos por una de las tres rutas disponibles a una velocidad constante de 3 kilómetros por hora. Para llegar a esta plataforma, hay que subir una escalera de caracol que atraviesa el interior del animal, donde se pueden ver los engranajes de su mecanismo interno y los 62 cilindros hidráulicos, neumáticos y de gas que lo mueven.

Este surrealista taller interactivo y espacio escénico fue ideado por dos visionarios franceses: François Delarozière, director de la productora teatral La Machine, y Pierre Orefice, director artístico de la asociación Manaus, que crea y produce actuaciones y eventos al aire libre en espacios urbanos.

«En primer lugar, Les Machines de l’île no es un parque temático», afirmó Delarozière cuando le preguntamos en qué se inspiró para crear el parque. «Es un proyecto cultural y turístico destinado al ámbito público, en el centro real de la ciudad. Nuestro Grand Éléphant comparte las calles y plazas con los peatones, ciudadanos que van al trabajo o regresan a casa», concluye Delarozière, subrayando el impacto del parque en la comunidad local.

 

Dar vida al corazón industrial

 

En el corazón del parque se encuentra La Galerie des Machines, un invernadero repleto de plantas tropicales y creaciones mecánicas más pequeñas. Aquí es donde se prueban los animales recién construidos, mientras los maquinistas explican a los visitantes cómo funciona cada pieza. Entre el follaje, encontrarás peces, orugas, arañas e incluso una hormiga gigante, todos mecánicos. También hay un simulador de vuelo que adentra a los pasajeros en una aventura a 160 km/h por los cielos a lomos de una pulga.

«Nuestras máquinas son una especie de arquitectura viva que acompaña al desarrollo urbano», continúa Delarozière. «Los astilleros de Nantes cerraron sus puertas a finales de los años 80, lo que supuso el desempleo para más de 3000 trabajadores y un páramo industrial en el corazón de la zona urbana durante más de diez años».

Gracias al empeño de su empresa por atraer a artistas e ingenieros, el taller de La Machine en Boulevard Léon Bureau está abierto al público y es un hervidero de actividad. Las manos se mueven con rapidez y destreza para crear las obras maestras, y los artesanos examinan minuciosamente las herramientas y los planos en una demostración de la habilidad y la dedicación que se invierten en cada creación.

 

Reinventar la ciudad

 

A finales de los años 90, el ayuntamiento decidió llevar a cabo este proyecto para dar a conocer el patrimonio artístico de Nantes a nivel internacional.

«La isla de Nantes está justo al lado del centro histórico de la ciudad», explica Delarozière. «En el año 2000, se convirtió en un espacio que había que reconquistar. El entonces alcalde de Nantes, Jean-Marc Ayrault, y su equipo querían «reurbanizar» este espacio, por lo que buscaron un proyecto que invitara a los habitantes del otro lado del río a visitar la isla. En ese momento, comenzaron a colaborar con el arquitecto Alexandre Chémétoff. Se trataba de dar a Nantes una nueva proyección nacional e internacional».

En un mundo cada vez más digital, artistas como los que están detrás de Les Machines rinden tributo a las herramientas y los métodos artesanales que hemos utilizado y en los que hemos confiado durante siglos. «Nuestras máquinas y esculturas transmiten emoción y desarrollan un lenguaje propio con materiales de construcción como la madera, el acero, el cobre y el cuero», afirma Delarozière. «Nunca ocultamos los mecanismos, los motores o las juntas soldadas».

Esta filosofía es la base de la próxima iniciativa del parque, el proyecto del Árbol de las Garzas, que abrirá sus puertas en 2027. Este audaz plan prevé la excavación de una cantera de unas 2 hectáreas para albergar un enorme árbol mecánico como pieza central de Les Machines de l’île. El árbol, de 30 metros de altura y 50 metros de ancho, será la base de esta «ciudad en el cielo», coronada por dos garzas mecánicas que transportarán a 12 personas cada una en seis vuelos por hora. Estará flanqueado por jardines colgantes en 22 ramas transitables y rodeado por águilas pescadoras mecánicas que se deslizan por tirolinas.

 

Descubrir las maravillas de Nantes

 

El arte de Les Machines no solo se percibe en la isla. Además de este zoológico mecánico, la ciudad alberga más de 40 obras de arte públicas, 36 teatros y 14 museos. El recorrido autoguiado a pie Le Voyage à Nantes pone de manifiesto la tradición creativa de la ciudad. Comienza en la galería Le Lieu Unique en la Rue de la Biscuiterie, donde se pueden ver actuaciones circenses y espectáculos de arte experimental o echar un vistazo a la tienda de discos antiguos antes de pasear por la ruta artística de Saint-Nazaire. Este recorrido de 60 kilómetros incluye el estuario de la ciudad y permite descubrir las obras de 30 artistas de renombre internacional, entre los que se encuentra el pintor y escultor francés Daniel Buren.

Para conocer las raíces arquitectónicas más antiguas de la ciudad, dirígete al centro, al Château des ducs de Bretagne, el castillo del siglo XII de Nantes y fortaleza de los duques de Bretaña. Del mismo modo, un breve paseo hasta el otro lado del centro de la ciudad te llevará a la Place Graslin, donde podrás contemplar dos joyas arquitectónicas de la ciudad: el Théâtre Graslin, el teatro de la ópera neoclásico, y la brasserie La Cigale, un restaurante del siglo XIX decorado con coloridos azulejos de la belle époque y que sirve las famosas crepes de la región.

Mientras las máquinas animales de Nantes se retiran a los talleres para pasar la noche, puedes acabar el día en Nantes con un cóctel en Le Nid, un bar situado en la planta 32 del rascacielos Tour Bretagne, obra del arquitecto Claude Devorsine. Desde su terraza, se puede contemplar la puesta de sol sobre el ecléctico paisaje de esta antigua potencia industrial francesa, que ahora se ha centrado firmemente en el arte interactivo y experimental.

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